Por Horacio Enrique POGGI
Los
documentos históricos prueban que la familia Terrero-Rosas donó el sable de San
Martín para que fuera depositado en el recién creado Museo Histórico Nacional
(MHN).
El
5 de septiembre de 1896, el director del MHN, Dr. Adolfo Carranza, formula el
pedido a Manuelita Rosas, quien respondió el 26 de noviembre de dicho año:
“Al fin mi esposo, con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido a donar a la ´Nación Argentina` este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del sable del Libertador, debiera ser en el seno del país que libertó (…)”.
